“La investigación en Educación Artística: Un paradigma de lo no
habitual”
Para hablar de la investigación
en educación artística, debemos sin dudar, llegar al establecimiento de nuevos
paradigmas que le apuntan a la transformación de los modos de enseñanza del
arte en todos los espacios de educación ofrecidos a los sujetos que se
encuentran inmersos dentro de estas prácticas.
Con un texto que quiera referir
aquí como base primordial titulado “Dilema
de la investigación artística” por Rubén López y Úrsula San Cristóbal, este
recorrido empezará por una mirada Europea hasta llegar a dichas experiencias
desde lo latinoamericano.
En Canadá, por ejemplo, a finales
de los años noventa se constituye la educación artística en los sistemas
institucionales de educación y gestión de conocimiento a mediados de los años
noventa; dando así paso a Europa que comprende tres ciclos en los cuales se
permite una formación en lo artístico: 1° Bachelor (título superior) 2° Máster
y 3° PhD (Doctorado).
Donde ellos interrogan que la
investigación artística no se limita a trabajos escolares y se pretende que se
extienda como una actividad habitual en las aulas o espacio formativo.
Sin embargo, en Latinoamérica,
estas concepciones llegan alrededor del año 2000 donde a modo sensato, se
enfatiza que los trabajos reflexivos y de organización dentro de esta área se
dan al final de los tres ciclos mencionados anteriormente en el caso europeo.
Lo artístico entonces, será un
campo relativamente nuevo dentro de las prácticas investigativas, debido a su
contenido que ha estado dentro de una lucha constante con su carácter
relevante, conceptual y subjetivo; todo ello puesto en tela de juicio gracias
al desligamiento que se ha dado con el carácter científico propio de la
investigación (Baers 2011).
En Colombia, todos los productos
de investigación en el campo artístico se proyectan como aquellos que deben
integrarse al sistema de gestión y financiación por la investigación científica
del país ¿no existe, entonces, una motivación propia por explorar los elementos
de la investigación sin un carácter financiero sino de acervo?
Con esta novedad, surge una
pregunta interesante por su complejidad y es ¿Qué es la investigación
artística?
Con desventura Derridá nos
propone que no hay una respuesta clara a este interrogante a lo cual saca otra
pregunta a flote y es ¿Cómo se entiende este modelo peculiar der investigar?
Porque estamos tratando un nuevo
universo de trabajo donde confluyen inquietudes, prácticas y modos de pensar en
los artístico, científico y académico.
Para tratar de dar soluciones a
este paradigma que propine Derridá citando a Rubén López, hablamos de que la
investigación se consolida como una instrucción inexcusable dentro de la
reorganización educativa nacional o regional, donde la investigación, desde su
inserción de las artes dentro de los mecanismos discursivos y de mercado de las
industrias culturales, también le apuestan al entretenimiento y al capitalismo
cognitivo.
Hablando de este interés por lo
mercantil de lo investigativo en las artes, no es algo lejano de comprender si
analizamos, en nuestro caso, los concursos de propuesta de proyectos
renovadores de las artes, que dentro de su ejercicio llevan inmersa la
investigación, pero que un desligue de las prácticas monetarias hacen perder su
sentido real y es la construcción de conocimiento alrededor de un área que nos
compete a muchos.
Sin embargo, López rescata a
aquellos que encuentran en la investigación un modo de revertir estas
tendencias en una espacie de “resistencia cultural” donde el verdadero fin es
crear un conocimiento crítico, emancipador, rebelde y desobediente con dichas
prácticas.
También podemos localizar a los
docentes de aula, que ven desde la investigación artística una vía de aliviar
su descontento en el desarrollo artístico nato y conseguir una estabilidad
laboral real desde los campos de la docencia; existen también, los que le
apuestan a que esta vía es la oportunidad de renovarse profesional y
estéticamente en las órbitas del diálogo y el intercambio intelectual, para
establecer de nuevo el papel inminente de las artes en las sociedades
independiente de sus características peculiares.
Sin embargo, tomando la visión
cruda de Haseman (2006) nos refiere que es difícil llamarle “paradigma” a la investigación
en educación artística ya que no existe un pilar (una persona reconocida
mundialmente y de trabajo de guía) sino que simplemente se ha aumentado los
niveles de publicación, presentaciones y performance en el arte.
Para llegar al cataclismo (y
considero que aplica con gran incertidumbre en Latinoamérica) Steyerl (2011)
menciona “la investigación artística parece estar condenada a ser “una de esas múltiples prácticas que se
definen por su indefinición” que yacen en un “estado de fluctuación permanente, carente de coherencia e identidad”
¿Cuánta razón podemos encontrar
en esta afirmación cruda que se hace desde nuestro tema pilar?
Considerando que ya existe una
alianza con metodologías diversas de investigación en la educación artística,
adaptadas de lo científico para lograr fines, la existencia de la
investigación-creación y las diferentes propuestas que cada día llegan con lo
contemporáneo, siento que Steyerl nos adentra en la mirada melancólica, donde
nos recuerda que a pesar de existir estos avances, las prácticas y los
resultados todavía se quedan en bagajes de confusión y debate.
Este debate en lo artístico,
según Wilson y Ruiten (2013) se consolida en tres áreas temáticas:
- · Tendencias Epistemológicas: Abstractas-responden a ¿Qué significa el conocimiento en el arte?
- · Ontológicas-responde: ¿Qué es el conocimiento? ¿Qué es el arte?
- · Político-Crítica-responde: ¿Qué es valorado en la educación artística? ¿Qué tipo de trabajo se está proponiendo?
A lo cual Asprilla (2013)
comprendiendo las tres matrices responde “La
investigación científica es el paradigma del cual derivan, tácita o
explícitamente, problemáticas relacionadas con la investigación en las artes”.
Porque si nos fijamos bien, todos
estas áreas están comprendidas dentro del quehacer científico, pues intenta
buscar el discurso epistemológico y filosófico de la ciencia en lugar de
quedarse en lo caótico.
El nivel metodológico de la
investigación en educación artística, intenta que se deje atrás los elementos
metateóricos, normativos y casi, utópicos, porque debe sentirse la necesidad de
analizar los casos descritos para señalar coincidencias o tendencias en
problemas, métodos, resultados, dejando abierto nuevos planteamientos de
problemas de la investigación.
Ahora bien, hay un intervalo que
me parece bastante interesante y que queda abierto al debate de todas las
instituciones que manejan el arte y es ¿Puede considerase la práctica artística
como una actividad e investigación? Entendiendo que dentro de nuestro contexto
(Colombia) es aceptada dentro el ejercicio juicioso de las academias la simple
puesta en escena, la práctica de técnicas y por ese simple hecho hacer
mezcolanza con un término tan gigante y responsable como es la investigación.
De manera especulativa, me siento
conectada con la visión de estos autores en cuanto se dibujan vacíos dentro del
desligue de los artístico con la ciencia, aún hay ese sinsabor de que el arte
debe considerarse un pilar serio y constructivo de pensamiento crítico tanto en
el ejercicio pedagógico, como en la concepción de sociedades mucho más eficaces
y felices; como lo resalta Jesús Maestro “no podemos hablar de educación
artística si está fragmentada, si no hay una universalidad y permitiendo en
primera medida el trabajo de lo conceptual para llegar a lo sensible”.
Webgrafía:
El dilema de la investigación
artística Rubén López y Úrsula San Cristóbal
Los tres paradigmas en
investigación
Derridá “Antes de lo visible”
Investigación artística y
universidad: Materiales para un debate.



