martes, 22 de noviembre de 2016

Fenómeno en la Investigación en Artes

“La investigación en Educación Artística: Un paradigma de lo no habitual”

                       
Para hablar de la investigación en educación artística, debemos sin dudar, llegar al establecimiento de nuevos paradigmas que le apuntan a la transformación de los modos de enseñanza del arte en todos los espacios de educación ofrecidos a los sujetos que se encuentran inmersos dentro de estas prácticas.

Con un texto que quiera referir aquí como base primordial titulado “Dilema de la investigación artística” por Rubén López y Úrsula San Cristóbal, este recorrido empezará por una mirada Europea hasta llegar a dichas experiencias desde lo latinoamericano.

En Canadá, por ejemplo, a finales de los años noventa se constituye la educación artística en los sistemas institucionales de educación y gestión de conocimiento a mediados de los años noventa; dando así paso a Europa que comprende tres ciclos en los cuales se permite una formación en lo artístico: 1° Bachelor (título superior) 2° Máster y 3° PhD (Doctorado).
Donde ellos interrogan que la investigación artística no se limita a trabajos escolares y se pretende que se extienda como una actividad habitual en las aulas o espacio formativo.

Sin embargo, en Latinoamérica, estas concepciones llegan alrededor del año 2000 donde a modo sensato, se enfatiza que los trabajos reflexivos y de organización dentro de esta área se dan al final de los tres ciclos mencionados anteriormente en el caso europeo.

Lo artístico entonces, será un campo relativamente nuevo dentro de las prácticas investigativas, debido a su contenido que ha estado dentro de una lucha constante con su carácter relevante, conceptual y subjetivo; todo ello puesto en tela de juicio gracias al desligamiento que se ha dado con el carácter científico propio de la investigación (Baers 2011).
En Colombia, todos los productos de investigación en el campo artístico se proyectan como aquellos que deben integrarse al sistema de gestión y financiación por la investigación científica del país ¿no existe, entonces, una motivación propia por explorar los elementos de la investigación sin un carácter financiero sino de acervo?

Con esta novedad, surge una pregunta interesante por su complejidad y es ¿Qué es la investigación artística?
Con desventura Derridá nos propone que no hay una respuesta clara a este interrogante a lo cual saca otra pregunta a flote y es ¿Cómo se entiende este modelo peculiar der investigar?
Porque estamos tratando un nuevo universo de trabajo donde confluyen inquietudes, prácticas y modos de pensar en los artístico, científico y académico.

Para tratar de dar soluciones a este paradigma que propine Derridá citando a Rubén López, hablamos de que la investigación se consolida como una instrucción inexcusable dentro de la reorganización educativa nacional o regional, donde la investigación, desde su inserción de las artes dentro de los mecanismos discursivos y de mercado de las industrias culturales, también le apuestan al entretenimiento y al capitalismo cognitivo.

Hablando de este interés por lo mercantil de lo investigativo en las artes, no es algo lejano de comprender si analizamos, en nuestro caso, los concursos de propuesta de proyectos renovadores de las artes, que dentro de su ejercicio llevan inmersa la investigación, pero que un desligue de las prácticas monetarias hacen perder su sentido real y es la construcción de conocimiento alrededor de un área que nos compete a muchos.

Sin embargo, López rescata a aquellos que encuentran en la investigación un modo de revertir estas tendencias en una espacie de “resistencia cultural” donde el verdadero fin es crear un conocimiento crítico, emancipador, rebelde y desobediente con dichas prácticas.

También podemos localizar a los docentes de aula, que ven desde la investigación artística una vía de aliviar su descontento en el desarrollo artístico nato y conseguir una estabilidad laboral real desde los campos de la docencia; existen también, los que le apuestan a que esta vía es la oportunidad de renovarse profesional y estéticamente en las órbitas del diálogo y el intercambio intelectual, para establecer de nuevo el papel inminente de las artes en las sociedades independiente de sus características peculiares.

Sin embargo, tomando la visión cruda de Haseman (2006) nos refiere que es difícil llamarle “paradigma” a la investigación en educación artística ya que no existe un pilar (una persona reconocida mundialmente y de trabajo de guía) sino que simplemente se ha aumentado los niveles de publicación, presentaciones y performance en el arte.

Para llegar al cataclismo (y considero que aplica con gran incertidumbre en Latinoamérica) Steyerl (2011) menciona “la investigación artística parece estar condenada a ser “una de esas múltiples prácticas que se definen por su indefinición” que yacen en un “estado de fluctuación permanente, carente de coherencia e identidad

¿Cuánta razón podemos encontrar en esta afirmación cruda que se hace desde nuestro tema pilar?
Considerando que ya existe una alianza con metodologías diversas de investigación en la educación artística, adaptadas de lo científico para lograr fines, la existencia de la investigación-creación y las diferentes propuestas que cada día llegan con lo contemporáneo, siento que Steyerl nos adentra en la mirada melancólica, donde nos recuerda que a pesar de existir estos avances, las prácticas y los resultados todavía se quedan en bagajes de confusión y debate.

Este debate en lo artístico, según Wilson y Ruiten (2013) se consolida en tres áreas temáticas:

  • ·         Tendencias Epistemológicas: Abstractas-responden a ¿Qué significa el conocimiento en el arte?
  • ·         Ontológicas-responde: ¿Qué es el conocimiento? ¿Qué es el arte?
  • ·         Político-Crítica-responde: ¿Qué es valorado en la educación artística? ¿Qué tipo de trabajo se está proponiendo?

A lo cual Asprilla (2013) comprendiendo las tres matrices responde “La investigación científica es el paradigma del cual derivan, tácita o explícitamente, problemáticas relacionadas con la investigación en las artes”.
Porque si nos fijamos bien, todos estas áreas están comprendidas dentro del quehacer científico, pues intenta buscar el discurso epistemológico y filosófico de la ciencia en lugar de quedarse en lo caótico.

El nivel metodológico de la investigación en educación artística, intenta que se deje atrás los elementos metateóricos, normativos y casi, utópicos, porque debe sentirse la necesidad de analizar los casos descritos para señalar coincidencias o tendencias en problemas, métodos, resultados, dejando abierto nuevos planteamientos de problemas de la investigación.

Ahora bien, hay un intervalo que me parece bastante interesante y que queda abierto al debate de todas las instituciones que manejan el arte y es ¿Puede considerase la práctica artística como una actividad e investigación? Entendiendo que dentro de nuestro contexto (Colombia) es aceptada dentro el ejercicio juicioso de las academias la simple puesta en escena, la práctica de técnicas y por ese simple hecho hacer mezcolanza con un término tan gigante y responsable como es la investigación.

De manera especulativa, me siento conectada con la visión de estos autores en cuanto se dibujan vacíos dentro del desligue de los artístico con la ciencia, aún hay ese sinsabor de que el arte debe considerarse un pilar serio y constructivo de pensamiento crítico tanto en el ejercicio pedagógico, como en la concepción de sociedades mucho más eficaces y felices; como lo resalta Jesús Maestro “no podemos hablar de educación artística si está fragmentada, si no hay una universalidad y permitiendo en primera medida el trabajo de lo conceptual para llegar a lo sensible”.



Webgrafía:

El dilema de la investigación artística Rubén López y Úrsula San Cristóbal

Los tres paradigmas en investigación

Derridá “Antes de lo visible”


Investigación artística y universidad: Materiales para un debate.



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